sábado, 27 de abril de 2013

Los comienzos.

-Qué bonito!- Me encanta esta casa, es la que siempre había soñado de pequeña, tiene piscina, vistas a la playa, luz del sol, es un chalet. Es hermoso, nunca lo hubiera planeado mejor, era mi chalet, y era perfecto. Fui a conocer a mis vecinos y vi una cara familiar, no le conocía de nada, pero me sonaba su cara, era dos años mayor que yo, alto, moreno, con barbita de tres días, sus ojos verdes decían todo de él. Debe de ser tímido, pero eso me resultaba interesante. Volví a mi casa, y me puse la música a todo volumen, cogí los botes de pintura en el almacén y empecé a pintar de un color crema claro mi cuarto. Estaba llena de pintura, mi cara, mis manos, mi camiseta ancha vieja...Cuando llaman a la puerta. Voy corriendo para ver quien venía a verme a mi, - ¡Ya voy, ya voy!- pero el timbre de la puerta seguía insistiendo -¡Un momento por favor!- Ese sonido me estaba empezando a poner de los nervios, pero me era muy familiar. - Katheryn venga que llegas tarde, no te hagas la dormida que no te vuelvo hacer un justificante-.
Vale, toda esta historia era parte de mi imaginación, el chalet perfecto, el vecino perfecto, el mundo perfecto, se resumía a un simple sueño.
Me pongo mi camiseta de Jack Daniel´s, mis pitillos estampados y mis Converses All Star. Cojo mi mochila, y bajo a la cocina, y allí estaba ella, mi madre, desde que se había divorciado de mi padre era mucho más sonriente, y más guapa. Cojo mi café y salgo corriendo de casa, ya eran varios días seguidos los que llegaba tarde a las clases, lo que faltaba, menos nota para mi media.
Llegué más o menos puntual, pero, la directora ya estaría esperándome para echarme la típica y aburrida charla de puntualidad. Pero hoy, me dejó anonadada, había un chico hablando con ella, un chico moreno, alto, ojos verdes, y con barbita de tres días. Me era familiar, juraría que es parecido al chico de mis sueños. Pero antes de pararme para poder verle mejor la cara, salgo corriendo a clase para que la vieja amargada no me vea y sea yo la siguiente para recibir esa estúpida charla.

Carta de despedida.

Harta, me tiene harta, no para de controlarme. En cualquier momento tergiversa mis palabras, en cualquier momento que no tiene pistas de mi me busca.
Pues que sepa, que todo esto se va a acabar, que la vida son dos días, soy una adolescente sí, con problemas, pero no puedo, esto es superior ha mí. No puedo recibir sus mensajes, sus llamadas, sus fotos. Le he borrado, le he eliminado de mi vida, creo que yo sólo era un juego para él, un entretenimiento, alguien que le subía el ego, pero creo que yo aspiro a algo más.
Se acabó esta es mi vida y no la suya a si que "Game Over".
Katheryn, 17, mi mundo es irreconcilliable, y esta es mi vida.